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Ayuntamiento
de Torrenueva |
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La
Borricá |
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Celebración: Martes de Carnaval |
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Tanto significa esta
fiesta para los torreveños, que son bastantes los nativos
que en el deseo de engrandecer todo cuanto a su pueblo afecta, han
escrito muchas páginas y gastado mucha tinta intentando precisar
los inciertos orígenes de esta singular fiesta, así
como su evolución y contenido, si bien no es hasta el año
2003, cuando el Ayuntamiento de Torrenueva encarga la elaboración
del libro “ La Villa de Torrenueva en su Historia”,
a D. Juan Jiménez Ballesta, donde descubre las fuentes documentadas
que datan de 1694. Por tanto, como obligada indicación, hay
que decir, que los datos documentales que a continuación
se mencionan han sido obtenidos por este historiador. |
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Hipótesis
sobre el origen de esta fiesta |
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Entre las muchas hipótesis que se han planteado acerca del origen
de la Borricá, algunos autores han indicado que proviene de la
época de la dominación musulmana en España, hipótesis
difícil de verificar pues Torrenueva se puebla después
de la Reconquista, en el año 1440. Por su parte, José
Antonio GARCÍA LÓPEZ, escritor de esta localidad, señala
que “el 12 de febrero de 1.559, Pedro García Bermejo funda
una Capellanía de ánimas del Purgatorio”.
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Hay quienes encuentran el origen de esta fiesta en la acción
de gracias que en Torrenueva se producía tras la llegada
de heridos o enfermos de las guerras de Flandes, organizando estas
celebraciones en honor de las ánimas del Purgatorio.
Otra hipótesis sostiene que dicha fiesta viene celebrándose
desde el siglo XVIII a consecuencia de una epidemia acaecida en
Torrenueva.
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No resulta fácil eliminar del todo o en parte cada una de estas
distintas hipótesis; el problema es que ninguna aporta datos
concluyentes y con carácter probatorio, pues carecen de fuentes
documentales. Lo que sí podemos comprobar a partir de la documentación
que poseemos es que la devoción a las benditas ánimas
da origen a tan señalada celebración.
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Dicho esto, la duda del origen continuaba latente. Así
que no quedaba más remedio que consultar las fuentes y
archivos que nos pudieran acercar al verdadero origen de esta
fiesta. Después de un largo proceso de búsqueda
y consultas, por fin se encontraron unos documentos en el Archivo
Diocesano de Toledo para establecer, no ya una hipótesis
sobre el origen, sino la descripción expresa tal como se
contenía en una de las constituciones a que se hace referencia
para la fundación de la Cofradía de las Benditas
Ánimas del Purgatorio. Estas fiestas se van originando
poco a poco, y con el tiempo van tomando cuerpo, hasta que por
la tradición y la costumbre terminan por institucionalizarse.
Inicio |
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La
realidad histórica según las fuentes documentales |
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Los documentos consultados por este historiador, constan de una serie
de cuestiones que se inician el 3 de septiembre de 1.694 y terminan
el 1 de octubre del mismos año, en las cuales las autoridades
eclesiásticas y otros vecinos de Torrenueva establecen contacto
a través de misivas y de su procurador autorizado ante el arzobispo
de Toledo, cardenal PORTOCARREÑO y los señores de su Consejo
para formar una Cofradía o Hermandad cuyo fin era hacer bien
por las Benditas Ánimas del Purgatorio.
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De
entre los legajos alusivos, merecen especial consideración
las Constituciones y Ordenanzas hechas para la consecución
de la confraternidad y hermandad en Torrenueva.
Precisamente el punto número dos de las constituciones
se inicia así:
“Es condición que ha tenido de mucho tiempo a esta
parte en los días de carnestolendas algunas personas devotas
de las benditas ánimas del purgatorio y celosas de la honra
de Dios...”
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Ateniéndonos a la frase “... de mucho tiempo a esta
parte en los días de carnestolendas...”, vemos cómo,
aunque en el año de 1.694 es cuando se institucionaliza la fiesta
de la Borricá, si bien no aparece con tal nombre, hemos de admitir
que el inicio de la misma fue tiempo atrás.
A la vista de estos datos, se puede afirmar que la denominada fiesta
de la Borricá tiene sus orígenes a lo largo del siglo
XVII, y se institucionaliza en el otoño de 1.694.
Inicio |
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Contenido
de la fiesta |
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La fiesta en sus comienzos
Establecido el origen, debemos explicar en qué consistía
la fiesta, para ver cómo a través de varios siglos de
vigencia se ha ido transformando en sus formas y en sus personajes.
Hasta el momento en que se van a aprobar las Constituciones de la
Cofradía, sabemos que algunas personas devotas de las benditas
ánimas salían los días de carnestolendas con disfraz
de soldados, haciendo bailes y juegos indecentes, pedían limosna
y hacían ofrecimiento público junto a la iglesia.
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Una vez que en 1.694 se aprueban las Constituciones y Ordenanzas
de la Cofradía de Ánimas, y por tanto se institucionaliza
la fiesta, comienzan a salir los cofrades-soldados en dos compañías.
Una de ellas lo hará como se venía haciendo, es
decir, la soldadesca vestida de disfraz. La soldadesca de la otra
compañía (más tardía en su formación)
salía vestida de gala.
El inicio de la fiesta de esta Cofradía de Ánimas
tenía lugar el domingo de carnestolendas por la tarde con
redoble de campanas. Proseguía el lunes siguiente con misa
cantada y sermón, dando cada cofrade la limosna que pudiera.
Ya el martes –día principal- salían las dos
compañías. Cada una pedía por su parte.
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La fiesta en la actualidad
Una vez que hemos analizado lo que sería la Fiesta de Ánimas
en 1.694, año en que se institucionalizó, vamos a precisar
la forma en que hoy día se desarrolla. Teniendo en consideración
a quienes con anterioridad han escrito sobre ello, además de
lo escuchado de viva voz, la singular y lúdica fiesta de la Borricá
tiene el siguiente desarrollo:
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Previamente al martes de Carnaval (concretamente nueve días
antes), el vecino que ha resultado beneficiado tras haberse acogido
a un favor de las benditas ánimas del purgatorio, y mediante
promesa de sacar la Bandera, acude a casa del cura párroco
para “ratificarla”. Esta Bandera, junto con otra de
igual tamaño, y otras –cerca de 200 de menor tamaño-
y conocidas como “de bolsillo”, son guardadas en casa
del señor cura. Las banderas grandes tienen fondo negro
y en su centro se adornan de una calavera y dos tibias cruzadas
de color amarillo. Las de bolsillo llevan únicamente una
cruz amarilla en el centro. Una vez confirmada la intención
de ser el abanderado, éste se la lleva a casa y durante
los nueve días siguientes la honra poniéndole luces
de lamparillas a modo de las puestas en las iglesias y cementerios,
a la vez que la familia y amistades más cercanas acuden
al novenario a favor de las ánimas.
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Se da la circunstancia que igual que a veces hay dos abanderados, otras,
las menos, no hay ningún vecino que haga la promesa de sacar
la bandera. En este caso, el pueblo en conjunto la saca tras un ofrecimiento
popular.
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El martes de Carnaval, día de la Borricá, el que
hace la promesa, ya abanderado, coloca a las 8 de la mañana
la Bandera en el balcón o en su defecto en la ventana de
su casa, la cual ondea hasta cerca de las dos de la tarde. A esta
hora, y desde hace unos 8 ó 10 años, se da la bendición
en la plaza principal, frente a la puesta del templo parroquial.
El abanderado recoge la bandera y, portándola en su mano
subido en un caballo, inicia la temeraria y atractiva cabalgada.
Un familiar, también montado a caballo y portando un bastón
de mando, va detrás del abanderado. En el caso de que hubiera
dos Banderas, la principal, que es la primera que ha sido solicitada,
va a recoger a la otra. Un cofrade va en la comitiva tocando el
tambor.
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Formando un cortejo con los muchos jinetes que le acompañan,
todos se dirigen a la ermita del Santo Cristo de los Remedios que está
ubicado junto al antiguo cementerio. A continuación, recorren
a galope las calles de la localidad pasando por todas y cada una de
las ermitas que actualmente existen en Torrenueva.
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Como descanso de los continuos recorridos, de vez en cuando paran
en la casa del abanderado, siendo invitados, lo mismo que aquellas
personas que sin cabalgaduras se acercan a tan señalada
casa. Limonada o refresco, frutos secos, galletas, rosquillos
y los clásicos buñuelos conforman un típico
y sabroso convite que disfrutan no sólo los vecinos del
pueblo, sino también las muchas personas que acuden en
este día tan singular a Torrenueva.
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A la caída de la tarde, ya pasadas las cinco, a una hora acordada
entre el abanderado y el cura párroco, tocan las campanas llamando
al ofertorio, y con gran recogimiento y emoción, en la puerta
del señor cura y en presencia de las autoridades, el abanderado
y su familia besan con gran reverencia la Bandera, entregándola
al señor cura junto con un donativo. La gran emotividad de este
momento se acompaña con fuertes aplausos de los asistentes. Después,
el portador del bastón hace lo mismo acompañando el sobre
correspondiente.
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La segunda Bandera pasa después del bastón. Seguidamente,
el resto de jinetes que han acompañado al abanderado en
su cabalgadura van ofreciendo igualmente su donativo. Una vez
que éstos últimos han terminado el ofrecimiento,
ceden gustosamente sus caballerías a amigos y conocidos
que también desean participar con sus donativos. Además
de los que no lo hacen en caballerías, muchas personas,
especialmente mujeres, se acercan a la bandeja del señor
cura, en el lugar del ofertorio, entregando su donativo y una
bandera de bolsillo.
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Todo lo descrito conforma una espectacular e impresionante reata de
caballerías que circulan de forma continuada alrededor de la
manzana. Cuando el cura, tras un tiempo prudencial, decide abandonar
la puerta de la casa parroquial, es el momento en que concluye esta
fiesta emotiva, trascendente, única y apasionada, en la que Torrenueva
y sus gentes, acompañados de multitud de personas de los pueblos
del entorno, rinden homenaje y veneración desde hace varios siglos
a las benditas ánimas del purgatorio a través de la limosna.
Inicio |
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Matices
y razones que envuelven a la Borricá |
Junto al aspecto profano que hasta ahora hemos visto en la celebración
del Carnaval, aparece la motivación religiosa, vinculada
a las ánimas del purgatorio, cuyas cofradías se
dejan ver en estos días carnavalescos en otros muchos lugares.
Cuando nos referimos a la época de “carnestolendas”
debemos entender que nos encontramos en el período en que
debe dejarse de comer carne.
El por qué de esta fiesta y la época en que se
celebra da lugar a multitud de interpretaciones. Nos parece acertado
lo dicho por Don Pedro GONZÁLEZ HIDALGO, médico
jubilado del pueblo, cuando alude al matiz especial de juego con
el peligro: Sanfermines en Pamplona, el fuego en el Levante español
y correr en tropel, a galope por nuestros pueblos, caso de Torrenueva,
en caballerías poco o casi nada acostumbradas a ser montadas;
es decir, que dadas las circunstancias que concurren, se puede
aseverar que los jinetes participantes demuestran valentía,
temeridad y riesgo; aunque bien es verdad que se apoyan en la
protección que las benditas ánimas les van a brindar.
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Otra explicación la encontramos en lo que dice Consolación
Gonzalez Casarrubios, en su libro “Fiestas Populares en Castilla
La Mancha“, en el que señala que el motivo que justifica
la presencia de estas cofradías de ánimas se debe a la
creencia de que las almas de los antepasados andan errantes, y no es
beneficioso que bajen a la tierra en esta época del año.
Su maléfica visita debe evitarse a base de sufragios y otras
prácticas, siendo éste el motivo por el que aparecen las
citadas cofradías de Ánimas
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