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Ayuntamiento
de Torrenueva |
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Torrenueva
en el campo de Montiel y la Orden de Santiago
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Un
poco de historia sobre el Campo de Montiel |
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Con anterioridad a la dominación romana, el Campo de Montiel
pertenecía a la Oretania, que a su vez se dividía en tres
capitales que eran cabeza de otras tantas grandes ciudades: Oreto, Cástulo
y Mentesa, adscritas en la división de Augusto a la provincia
Tarraconense y al convento jurídico de Cartagena, y después
sillas episcopales cuando la religión cristiana se difundió
por tierras españolas. La silla de Mentesa abrazaba lo que es
ahora Campo de Montiel y partido de Alcaraz
En el momento en que el Campo de Montiel inicia su poblamiento, se
ve claramente cómo su característica principal es la de
ser frontera, sirviendo de paso obligado para los distintos pueblos
invasores que atraviesan la Península Ibérica. La crudeza
climática de estas tierras dificulta la pervivencia de núcleos
de población, motivo por el cual se detecta un tradicional déficit
de los mismos. Señalada en parte la presencia de algunos vestigios
en otras épocas y, tras un periodo poco conocido como fue la
época visigoda de la cual nos quedan contadas referencias, entramos
en un momento de gran trascendencia para la posterior evolución
histórica de las tierras hispano-romanas, y sobre todo del Campo
de Montiel. La irrupción árabe en el año 711 con
relativa facilidad, como ocurriría en otros territorios castellano-manchegos,
acabó con el Estado Visigodo.
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Una vez que los musulmanes controlaron la ciudad de Toledo, nuestras
tierras quedaron integradas en una nueva entidad político-administrativa.
En ésta, que fue realizada por Yussuf el Fheri en el año
747, aparecen algunas poblaciones con denominación puramente
árabe como Alhambra, Almedina, Alcubillas, Cózar
y otras.
Es interesante mencionar aquí un texto de Manuel CORCHADO
SORIANO relativo a la aparición del Campo de Montiel:
“... en el momento mismo de su reconquista, el topónimo
Campo de Montiel se tenía que referir a sólo el
suelo o término que dominaba este castillo, quedando excluidos
por tanto de este concepto los términos de los castillos
de Alhambra, Algecira y Eznavejor; pero al organizar la Orden
este territorio y designar al de Montiel como su cabecera, su
campo y suelo se extendió a las jurisdicciones de los otros
castillos, que vinieron a quedar en segundo término, guardando
siempre un orden jerárquico rígido, siguiendo el
cual se sentaban los representantes de los municipios, herederos
de los castillos, en las Juntas que se celebraban en la iglesia
de Montiel”.
Inicio |
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La
Repoblación de nuestro entorno |
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Se entiende por Repoblación el proceso colonizador desencadenado
por los cristianos tras la conquista, por el que se modifica la estructura
poblacional del territorio con nuevos elementos humanos, cambia la propiedad
del suelo y se ponen en explotación las tierras al servicio de
otras necesidades e intereses, surgiendo asentamientos habitados por
hombres que, además de cultivar los campos y cuidar los ganados,
han de defender sus tierras con las armas.
Entre los siglos XI y XIII se dieron una serie de acontecimientos
en La Mancha que dieron lugar a uno de los periodos más decisivos
de su historia. El triunfo de los cristianos y la posterior repoblación
originaron un nuevo orden político, y la aparición de
grandes señoríos que potenciaron en adelante el desarrollo
de la economía ganadera.
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Dentro del proceso repoblador se distinguen dos grandes periodos
en la región: de 1.085 a 1.212, paralelo a la conquista,
y de 1.212 en adelante, una vez que se ha asegurado el control
militar del territorio y que no se efectúan incursiones
musulmanas al norte de Sierra Morena.
Las Órdenes de Santiago, Calatrava y San Juan, constituyen
uno de los elementos que mejor definen y dan personalidad histórica
al territorio de Castilla-La Mancha, debido a la gran importancia
que tuvieron en la repoblación de las tierras al sur del
Tajo, y a las enormes extensiones que ocuparon formando vastos
señoríos, ya que fue precisamente en este espacio
donde adquirieron mayor desarrollo.
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La Orden de Santiago fue fundada en Cáceres en 1.170 por un
grupo de caballeros que se asociaron a una hermandad bajo el patrocinio
del apóstol Santiago y a favor de Fernando II, que les entregó
el señorío de esta ciudad. La fundación de esta
orden fue confirmada por el papa Alejandro III en 1.175.
Toda su actuación militar, religiosa, política y caritativa
fue posible gracias a la posesión de grandísimas rentas
de sus tierras peninsulares y extranjeras. Estas tierras variaron mucho
en tipo y tamaño. A través de su estudio podremos saber
las bases económicas de la Orden y las condiciones generales
de la sociedad y economía en la España de los siglos XII
y XIII, y del Campo de Montiel hasta bien pasado el siglo XVI.
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Durante gran parte del siglo XII y hasta que la Orden de Santiago
inicia su presencia en el Campo de Montiel, éste se encontraba
semidesierto, pudiéndose considerar tierra de nadie; pero
no debemos olvidar que antes de 1.212 se dieron algunos hechos
(conquistas y donaciones) por y para la Orden de Santiago que
ayudaron a ir configurando el Campo de Montiel. Por entonces y
mediante una Bula dada en 1.181, el papa Lucio III confirma la
donación que Alfonso VIII había hecho de Alcubillas
a dicha Orden.
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Entre 1.184 y 1.186, Alfonso VIII concede al segundo Maestre de la
Orden de Santiago, Fernando Díez, permiso para guerrear contra
los moros en el Campo de Montiel, señalando que podrían
apropiarse de las tierras conquistadas. Por medio de la conquista, la
Orden se apodera de algunas poblaciones.
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Durante la reconquista, el entorno geográfico que nos
ocupa quedó comprendido en los términos del castillo
de Eznavejor, pasando después a la Torre de Juan Abad y
posteriormente, en el año 1.239, por acuerdo entre las
Órdenes militares de Calatrava y Santiago fijó su
mojonera, estableciéndose que el término medio de
los castillos de Salvatierra y Eznavejor estuviese en el monte
Agudo, que se sitúa en el extremo S.O. de la actual jurisdicción
de Torrenueva. Así pues, la Orden de Santiago se asienta
definitivamente en el Campo de Montiel a mediados del siglo XIII,
concediéndose a estas tierras un fuero réplica del
de Cuenca.
Si una de las fechas claves para la historia de Torrenueva es
la de 1.440, año en que se le otorga su Carta Puebla, no
debemos obviar el final del siglo XIII, concretamente el año
1.275, cuando se crea la Encomienda Mayor de Castilla, a la que
desde sus inicios estuvo ligado todo el término que posteriormente
habría de comprender la villa de Torrenueva.
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Siglo
XIV. Los Comunes |
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En la mitad del siglo XIV, concretamente en 1.353, aparecen los Comunes,
asociaciones entre pueblos con fines fiscales y ganaderos, cuya misión
era distribuir los repartimientos de pechos, pedidos y otros servicios
del maestre. Tres zonas comprendían las propiedades de la Orden
de Santiago: Partido de Castilla La Vieja, Provincia de León
(Extremadura), y Provincia de Castilla, que a su vez se dividía
en cuatro comunes: el de Uclés, el de Segura, el de La Mancha
y el del Campo de Montiel.
El Común del Campo de Montiel se extendía desde el río
Guadiana al Guadalmena, ocupando la hoy también denominada comarca,
que abarca todo el sureste de la provincia de Ciudad Real. La Orden
poseyó aquí un buen conjunto de villas y aldeas agrupadas
en 10 encomiendas:
- La Encomienda de Alhambra y La Solana.
- Encomienda de Carrizosa.
- Encomienda de la Membrilla del Tocón.
- Encomienda de Montiel, en la que se comprendían las villas
de Montiel, la Puebla, Cózar, la Ossa y la aldea de Santa
Cruz.
- Encomienda del Heredamiento de Ruidera.
- Encomienda de Torres y Cañamares.
- Encomienda de los Bastimentos del Campo de Montiel.
- Encomienda de Villahermosa.
- Encomienda de Villanueva de la Fuente.
- Encomienda Mayor de Castilla, que dentro de la provincia de Ciudad
Real comprendía las villas de Almedina, Terrinches y Torrenueva.
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Ya en los inicios del siglo XIV, sobre todo en Castilla, se alude
con insistencia en las crónicas y documentos a la pobreza,
el despoblamiento y las dificultades. Debemos tener en cuenta
que la crisis Bajo Medieval de este siglo estuvo constituida básicamente
por la trilogía de hambre, guerra y peste; en definitiva,
grandes catástrofes que afectaron a la Europa feudal de
aquella época. Es evidente que las tierras de La Mancha
también se vieron sacudidas por periodos de malas cosechas
y hambres subsiguientes, así como por interminables guerras,
que ocasionaron enormes destrozos, sobre todo en el ámbito
rural, proliferando igualmente pestes mortíferas. Un conjunto
de desgracias meteorológicas y devastaciones continuas
de los campos se tradujo en una disminución de la producción
del cereal, y de ahí que la tierra quedara pobre y yerma,
lo que había de repercutir en la pobreza de las gentes.
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En el siglo XV se inicia la recuperación demográfica
en Castilla, que en opinión de varios estudiosos se produce hacia
el año 1.440, fecha coincidente con la de la concesión
de la Carta Puebla por el Infante de Aragón, Don Enrique. Antes
de llegar a esta mítica fecha, es decir, antes de su repoblación,
el lugar que posteriormente sería Torrenueva era dehesa y término
de la Encomienda Mayor de Castilla en el Campo de Montiel, perteneciente
a la Orden de Santiago. Este lugar estaba comprendido por varias cortijadas,
las cuales se reseñan por primera vez en las Relaciones de Tomás
López.
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